jueves, 14 de julio de 2011

CAPITULO 18. EL ARCA DE PROPER


Sube el telón. Son las 3 de la mañana. Estamos en el dormitorio del apartamento que comparten Mimosín y Mister Proper. Semioculto bajo las sábanas, Mimosín duerme. Mister Proper, muy cinematográficamente apoyado en el alfeizar de la ventana, fuma un cigarrillo a la luz de la luna. Está desvelado. De repente, un rayo de luz ilumina la estancia y, como teletransportado desde otra dimensión, el espíritu de Bill Bernbach se materializa sobre la moqueta. Mister Proper le mira sorprendido.

MR. PROPER:
¡Cielo santo, pero si es Bill Bernbach, el Dios Padre de la publicidad moderna!

BILL BERNBACH:
Hola, Proper

MR. PROPER:

Ho… hola, dime ¿a qué debo el honor?

BILL BERNBACH:
Proper, he venido a encomendarte una misión

MR. PROPER:

¿Una misión?... ¿para mí?

BILL BERNBACH:
Si… (Durante unos interminables segundos, Bill Bernbach se le queda mirando fijamente con los párpados entornados, al más puro estilo Jesús Quintero) ¿Tienes un cigarro?

MR. PROPER:

Si, claro, sírvete.

Mister Proper le extiende su pitillera. Bill hace otra pausa dramática, pero esta vez, mientras fuma, o mejor dicho, mientras hace que fuma, porque a los espíritus les sabe lo mismo un Marlboro que uno de esos cigarrillos de mentira que venden en Ryan Air.

BILL BERNBACH:
Dime, Proper, ¿Cómo veis el negocio por aquí abajo?, porque desde arriba, el panorama es desolador.

MR. PROPER:

Hombre, un poco deprimente si que es…

BILL BERNBACH:
¿¿¿¡¡¡Deprimente!!!??? ¡Pero si es para suicidarse! Pongas la tele, abras un periódico o escuches la radio, el resultado es siempre el mismo: a los cinco minutos te entran unas ganas horribles de abrir el gas y cerrar las ventanas.

MR. PROPER:

Hombre, pero ahora está Internet, los móviles 3G, el Ipad…

BILL BERNBACH:
¡Vamos, no me hagas reir! Yo no hice la revolución creativa para que los profesionales del gremio acabaran haciendo concursitos en Facebook. No. Esto es insostenible. Ya está decidido. Hace falta un castigo ejemplar y tengo muy claro cual es: voy a desencadenar un nuevo diluvio.

MR. PROPER:

¿Quieres decir… como el Diluvio Universal?

BILL BERNBACH:
¿Universal? Ya me gustaría, pero no me está permitido. Yo querría inundar el mundo, pero sólo tengo circunscripción sobre el mundillo. No, será un diluvio puramente sectorial: agencias, anunciantes, centrales, medios, productoras, estudios de diseño, chiringuitos de comunicación modernosos… Hombre, como le he insistido mucho, el Altísimo me ha permitido incluir excepcionalmente entre las víctimas a todos esos tíos que piden dinero en los semáforos subidos en un monociclo y al pivot de Lituania que le metió una canasta de 3 a España en el último segundo.

MR. PROPER:

Bueno, y a todo esto, ¿cuál es mi misión?

BILL BERNBACH:

Pues es muy sencillo. La cosa es que quiero ahogar a los profesionales, pero no a vosotros, las inocentes criaturas que pobláis los anuncios. Vosotros no tenéis culpa de nada. Debéis sobrevivir. Y ahí es donde entras tu. Quiero que construyas un arca.

MR. PROPER:

¿Construir un arca?, ¿Yo? Pero si yo jamás he construido nada. Cada vez que los Reyes me traían un Lego me iba al Corte Inglés a cambiarlo por un set de maquillaje. Si lo único que he comprado en Ikea en toda mi vida son las galletas de canela esas que venden a la salida.

BILL BERNBACH:
Venga, venga, si esto no tiene ninguna dificultad. Ahora venden arcas hasta en fascículos coleccionables. Y si le das propina al quiosquero te la monta él.

MR. PROPER:

Si tu lo dices…

BILL BERNBACH:
Necesito que reúnas a todas las mascotas publicitarias que puedas y hagas una pareja de cada especie: el toro de Pipas Facundo con la vaca de Milka, la gallina de Avecrem con el gallo de Kelloggs, el conejo de Duracell con la conejita de Playboy, la manzana de Apple con Naranjito, los hombre Balay con las chicas Evax, el Vicepresidente de Coca Cola con la niña de Catalana Occidente…

MR. PROPER:

Vale, creo que lo voy pillando.

BILL BERNBACH:
De cada una de esas parejas surgirá una nueva dinastía de personajes publicitarios y así, podremos empezar de cero. Por supuesto, tu también debes elegir una hembra para formar una familia…

De repente, las sábanas de la cama se mueven. Bill Bernbach repara en ello y sonríe pícaramente a Mister Proper.

BILL BERNBACH:
Vaya, veo que ya has elegido, je je. Y dime, ¿quién es la afortunada?, ¿La Lechera, Anna de Codorniu, la gitana de Carbonell?

En ese instante, Mimosín se incorpora en la cama, con ojos somnolientos

MIMOSÍN:
¿Se puede saber con quién coño estás hablando a estas horas?

BILL BERNBACH:
(Lívido) Pero si es… Mimosín. Entonces… tu… ¡¡¡Eres gayer!!!

MR. PROPER:

Bueno, verás…

BILL BERNBACH:
Veo que la cosa es mucho peor de lo que yo pensaba. Debí haber escogido al Príncipe de Beuckelaer…

Y diciendo esto, desaparece

MIMOSÍN:

Anda, ven a la cama

MR. PROPER:

(Pensativo, mientras se acuesta) ¿Oye, tu has visto que vendan arcas en fascículos coleccionables?

Baja el telón

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